APRENDIZAJE COOPERATIVO E INTERDEPENDENCIA SOCIAL.

 

             Traducción y resumen del texto de Johnson, R.; Johnson, D: “Nuevos desarrollos en la Teoría de la interdependencia Social” en Genetic, social, and General Psychology Monographs, 205, 131(4), 285-358.

Ps. Ricardo Musalem

  1. INTRODUCCIÓN.

El aprendizaje cooperativo es un conjunto de métodos de aprendizaje basados en el trabajo en pequeños equipos que promueven simultáneamente el desarrollo académico y social.

Los nuevos paradigmas educativos incorporan una mirada pro-social de desarrollo del proceso de enseñanza aprendizaje, que permita pasar de un modelo individualista a un modelo cooperativo que eduque al trabajo en equipo y a la interdependencia o responsabilidad mutua, una modalidad en la que cada alumno se preocupe tanto de su propio progreso como el de los compañeros con los que integre un equipo de trabajo colaborativo. Estas  premisas las encontramos presentes en el modelo educativo denominado aprendizaje cooperativo, que en síntesis es un “Conjunto de métodos de instrucción para la aplicación en grupos pequeños, de entrenamiento y desarrollo de habilidades mixtas (aprendizaje y desarrollo personal y social), donde cada miembro del grupo es responsable tanto de su aprendizaje como del de los restantes miembros del grupo”  (Johnson, Roger T.; Johnson, D. and Holubec E.: (1999) El aprendizaje cooperativo en el aula. Ed. Paidos Educador. Buenos Aires )

Este modelo vincula positivamente a los alumnos de tal modo que ninguno de ellos podrá cumplir la tarea a menos que todos la hagan. El trabajo de cada miembro es indispensable para que el grupo logre sus objetivos. Cada uno aporta algo exclusivo debido a la información con que cuenta, al rol que desempeña y a su responsabilidad en la tarea. El Profesor debe formular metas que apunten a establecer una interdependencia positiva, incorporando formas adicionales de interdependencia (respecto de los recursos, premios, roles, identidades, etc).

Este paradigma se fundamenta en el desarrollo de vínculos interpersonales constructivos, creativos y de enriquecimiento mutuo. Se fomentan habilidades sociales, experiencias significativas, el desarrollo de actitudes éticas y pro-sociales, autonomía e identidad personal clara.  Se educa para el desarrollo de la confianza, la reciprocidad, la interdependencia y la responsabilidad solidaria.

  1. APRENDIZAJE COOPERATIVO: APRENDER EN EQUIPO.

La cooperación significa trabajar juntos para cumplir metas compartidas. El trabajo cooperativo se organiza en función de la consecución de resultado de aprendizaje que beneficien a los integrantes de manera individual y grupal. El aprendizaje cooperativo permite maximizar el logro de resultados académicos y desarrollo social de los alumnos, al sumar potencialidades y contribuciones complementarias. El aprendizaje cooperativo se fundamenta en el fenómeno de la interdependencia positiva, proceso en el que cada uno es responsable de su propio aprendizaje como del aprendizaje y desarrollo de sus compañeros. La interdependencia positiva permite construir experiencias de mutualidad en una comunidad organizada en función de principios, necesidades y objetivos comunes, potenciándose el desarrollo individual con la contribución de los demás y viceversa.    El aprendizaje cooperativo se diferencia del modelo competitivo en el cual los estudiantes luchan por obtener la mejor calificación intentando superar a sus compañeros, de manera que el éxito suele estar reservado para unos pocos. Además se diferencia del aprendizaje individualista, en el cual el estudiante trabaja solo para lograr metas de aprendizaje que no están relacionadas con las de los demás.

Los grupos de aprendizaje son equipos pequeños que maximizan la responsabilidad individual al ser la contribución de cada individuo fundamental  para el logro de los objetivos del grupo, lo cual favorece el compromiso con las metas comunes.

Existen tres modalidades de equipos de aprendizaje Los grupos de aprendizaje cooperativo formal que duran  entre un día y varias semanas según el tipo de actividad. Las actividades de aprendizaje cooperativo formal son actividades planificadas que aseguran que los estudiantes interactúen y cooperen entre sí para el logro de las metas de aprendizaje, maximizando el involucramiento intelectual y el desarrollo de destrezas cognitivas y sociales. Los grupos de aprendizaje cooperativo informal son grupos pequeños de tipo situacional. El aprendizaje cooperativo informal es una estrategia dinámica de generar interacciones intelectuales entre los estudiantes que permitan convertirlos en agentes activos del aprendizaje, recuperar la información recibida y procesarla, focalizar la atención de los estudiantes y facilitar el aprendizaje. Finalmente los grupos cooperativos de base son grupos de larga duración, de tipo heterogéneo con miembros estables que tienen como objetivo que los miembros estén insertos en una red de pertenencia que les permita brindar y recibir el apoyo, ánimo y asistencia que cada uno necesita para progresar académicamente.

III. TEORÍA DE LA INTERDEPENDENCIA SOCIAL

Definición de interdependencia.

La interdependencia social existe cuando los comportamientos, desempeños o resultados de una persona están ligados y pueden ser  afectados por las acciones de otro. Este concepto difiere sustancialmente de la “dependencia“, pues la relación interdependiente implica que todos los participantes sean independientes emocional, económica y/o moralmente.

Existen dos tipos de interdependencia

1. Positiva: Las acciones de los individuos promueven el logro de metas comunes.

2.  Negativa: Las acciones de los individuos obstruyen el logro de las metas de los otros.

Raíces históricas del con cepto de  Interdependencia social:

Kurt Koffka (1935):

Las raíces históricas de la teoría de la interdependencia social pueden ser identificadas en las teorías mecánicas y teoría de campo.

El nacimiento de la teoría Guestáltica a principios del siglo pasado, en la universidad de Berlín, favoreció el desarrollo de los conceptos y comprensiones acerca de los procesos de interdependencia entre fenómenos. Los investigadores de esta línea de pensamiento concluyeron que los seres humanos están primariamente preocupados por desarrollar visiones organizadas y significativas acerca de las cosas y del mundo, buscando percibir eventos como todos integrados más que suma de partes o propiedades. La percepción ocurre en un campo y es organizada  dentro de elementos interdependientes que forman un sistema o un todo.

Los procesos psicológicos se encargan de hacer que una serie de partes se enlacen o integren en un todo con sentido, en el que ciertas limitaciones individuales de los componentes son minimizadas por la articulación del conjunto donde cada parte aporta una dimensión o función significativa requerida. Es decir, la interdependencia como proceso implica la articulación dinámica entre estructuras que desempeñan funciones dentro de un sistema, estableciendo una organización dinámica y coordinada de funciones que permite al sistema desarrollarse y adaptarse al entorno.

Kurt Lewin ( 1935):

Este autor propuso que la esencia de los grupos reside en la interdependencia entre los miembros. La interdependencia como concepto dinámico se fundamenta en la visión de que el grupo es un todo interrelacionado, de manera que un cambio en el estado de algún miembro cambia el estado de cualquier otro miembro del grupo o del grupo completo. Cada integrante, su forma de ser, su conducta, sus elecciones impactan a los demás de manera individual o grupal.

El comportamiento de una persona se organiza a partir a aspectos estructurales, pero también está muy condicionado por cómo la persona percibe e interpreta las situaciones significativas que debe enfrentar en cada momento. La narrativa, el mapa, la interpretación de cada hecho que vive una persona son elementos muy dinámicos, que generan permanentes calibraciones con respecto al significado que se le da a las interacciones y a las relaciones, condicionando significativamente la conducta de las personas y el devenir del grupo.

La percepción de metas comunes  y motivaciones compartidas es la fuente de la interdependencia entre los miembros del grupo. Implica construir un vínculo en el que se depositan necesidades, ilusiones y valoraciones. Se desarrolla confianza, se despliegan expectativas, se busca dar y recibir, generando un sentido de pertenencia a una organización comunitaria regulada que satisface necesidades de estima, afiliación, pertenencia, reconocimiento, necesidades altruistas y solidarias, etc. El grupo que funciona con interdependencia positiva se constituye como un espacio creativo, en el que cada uno cabe, es acogido y respetado, un espacio donde la persona descubre y despliega lo que puede aportar, sueña con realidades personales y grupales que lo ilusionan, lo vivifican, encontrando aliento del grupo para lograr llegar a ser lo que sueña. El grupo funciona como una fuente de identidad. En el grupo interdependiente las personas tienen la ocasión de ser mejores personas.

Morton Deutsch:

Desarrolló el concepto de interdependencia positiva y negativa. En la interdependencia positiva hay una correlación positiva entre individuos y apego a metas comunes. El individuo tiene una total convicción de que las metas del grupo y sus propias metas se van a lograr sólo si los demás individuos con los que está cooperativamente atado logran sus metas individuales y aportan a la meta grupal. En la interdependencia negativa el individuo cree que va a conseguir sus metas, si y sólo si, los otros individuos con los que está competitivamente ligado fallan en obtener sus metas. No hay interdependencia cuando no hay correlación entre el logro de metas individuales entre individuos.

Algunos conceptos  asociados al fenómeno de la interdependencia:

El establecimiento de interdependencia en las interacciones incluye una estructura de metas de los integrantes de un grupo en una determinada situación. Una meta corresponde a una situación futura deseada. La estructura de metas especifica el tipo de interdependencia entre las metas individuales y las metas del grupo. El tipo de interdependencia de metas determina cómo los individuos deben interactuar para lograr sus metas. Las interacciones determinan los resultados de una situación.Existe  interdependencia de metas, para el logro de los objetivos personales y grupales, interdependencia de roles, de tareas, de recompensas, de identidades, de posición frente a las amenazas externas. Todos estos tipos de interdependencia conectan a las personas entre sí favoreciendo la cohesión.

Es dentro de la interacción donde existe la oportunidad de facilitar u obstruir el logro de las metas del otro y las propias, lo que va a determinar si la interdependencia es positiva o negativa. Una interacción corresponde a acciones simultáneas o secuenciales, interdeterminadas, que generan un desarrollo de desempeños conjuntos que pueden conducir al logro o fracaso en la búsqueda de metas individuales o grupales. Hay interacciones directas o indirectas, facilitadoras y no-facilitadoras, explícitas e implícitas. El equilibrio entre egocentrismo y altruismo-cooperativismo juega un papel muy importante en el significado final de una situación interpersonal.

Interacción  facilitadora es aquella conducta individual en el contexto grupal que aumenta la probabilidad de que el otro tenga éxito en el logro de una meta común, puede incluir ayuda mutua, apoyo, intercambio de recursos necesarios, comunicación efectiva, aliento, confianza, manejo constructivo del conflicto.

Interacción resistencial o de oposición es aquella que parte de una actitud de uno o ambos miembros de la interacción que tiene como resultado una disminución de las probabilidades de éxito del otro en una meta común. Así, el individuo oposicionista está empeñado en aumentar sus posibilidades de logro y productividad al mismo tiempo que busca frenar el desarrollo de los demás. Conductas como obstruir iniciativas dirigidas al logro, amenaza, coerción, manipulación, intimidación, creación de desconfianza o devaluación. Provocación del otro, invitación a entrar en conflicto, comunicación insana etc., también forman parte de esta línea no facilitadota.

La cooperación  o competición sólo existen cuando hay algo que lograr.  La acción apropiada depende de la percepción de meta común y las representaciones que se hagan las personas de la situación y su contexto. Los supuestos, las premisas, las comprensiones, y elementos asociados a creencias, experiencias previas, condicionan la manera como cada uno asume y se enfrenta a una situación.

Ley  de las relaciones sociales de Deutsch:

Deutsch propone un concepto general de carácter reflejo:

La cooperación induce y es inducida por acciones de ayuda mutua, asistencia, intercambio de recursos, influencia mutua positiva y confianza.

La competitividad tiende a inducir y es inducida por dinámicas de obstrucción del éxito del otro: Por ejemplo, tácticas de coerción y amenaza, aprovechamiento de diferencias de poder, comunicación devaluadora e invitación a entrar en conflicto.

Por  su parte el individualismo induce y es inducido por la evitación de la otra gente. En el individualismo no existe correlación entre las metas personales de los individuos.

Después de la crisis de los años 30, en Estados Unidos se promovió la competitividad en los colegios, asociándola fuertemente a una recuperación de la identidad norteamericana ligada al éxito individual, el sueño americano, el mito del héroe, y el desarrollo de la imagen social sustentada en el éxito económico, socialmente valorado como demostración de valor y poder. La liga por la libertad promovía la competitividad interpersonal para favorecer que los niños estuvieran preparados para vivir en una sociedad de libre competencia. El Darwinismo social fue utilizado para promover la competencia como modelo privilegiado de relación para lograr la adaptación y el éxito.

Variables dependientes involucradas en dinámicas de interdependencia

Múltiples estudios realizados con respecto a temas relacionados han identificado, entre otras, las siguientes variables dependientes involucradas en procesos en los que la interdependencia se pone en juego:

  1. Logro individual y retención
  2. Productividad del grupo
  3. Niveles de razonamiento alto
  4. Razonamiento moral
  5. Motivación intrínseca
  6. Transferencia de aprendizajes y entrenamientos
  7. Orientación a la tarea
  8. Atracción interpersonal
  9. Apoyo social
  10. Afecto y amor en vínculos interpersonales
  11. Actitudes de apertura hacia la diversidad
  12. Prejuicios
  13. Autoestima
  14. Percepción de causas y locus de control
  15. Atribuciones con respecto al éxito y al fracaso
  16. Salud mental
  17. Competencias sociales

 

Estas variables pueden resumirse en tres categorías

  1. Orientación y motivación al logro ( esfuerzo )
  2. Relaciones interpersonales positivas
  3. Salud mental, ajuste psicológico, competencia social

 

Algunos resultados de investigaciones sobre los efectos del aprendizaje cooperativo:

EFECTO 1:   Dimensión esfuerzo por lograr metas ( motivación de logro ).

Algunos beneficios y funcionamientos correlacionados con el desarrollo de la motivación de logro son la capacidad de procesar triunfos y fracasos, generación de ideas creativas, confianza en la propia capacidad de trabajo y de realizar aportes al grupo, sentimiento de tener un espacio seguro para probarse y desplegar sus capacidades, desarrollo de niveles de razonamiento y conceptualización superiores, desarrollo de cultura de trabajo, orientación a la tarea y responsabilidad individual y grupal.

EFECTO 2:  Dimensión relaciones interpersonales positivas y apoyo social

El contacto entre diversos individuos lleva a realizar juicios sociales que pueden acrecentar o reducir los niveles de hostilidad o desconfianza que pueden aparecer espontáneamente. El contacto conlleva el riesgo que las relaciones se vuelvan destructivas. La hostilidad o la vinculación positiva son el resultado de procesos de rechazo o aceptación respectivamente.

El proceso de aceptación se basa en la búsqueda de metas comunes de los individuos capaces de entrar en dinámicas de interdependencia positiva que logra ser percibida y operar como fuente generadora de confianza

Cuando la interdependencia positiva funciona, comienzan a operar los procesos de sustitutibilidad, inductibilidad y catexias positivas. Estas dinámicas requieren de comunicación, frecuente y abierta, aguda comprensión empática de la perspectiva de la otra persona, visiones diferenciadas, realistas y dinámicas de cada integrante, lo que permite la diferenciación e individuación, autoestima positiva, y provee a las personas de confianza para formar nuevas relaciones. Juega un importante papel en el desarrollo de capacidad de logro y productividad, lo cual genera afectos positivos hacia los colaboradores y el grupo, aceptación y respeto de la diversidad, expectativas de interacciones futuras propositivas y positivas. Esto favorece la cohesión grupal.

Las relaciones positivas entre miembros de un grupo promovidas por esfuerzos cooperativos influyen positivamente de múltiples maneras: sentir responsabilidad personal por el logro de las metas, compromiso por los resultados, mayor participación, actitudes propositivas y de iniciativa, motivación a aprender, persistencia en el trabajo de logro de metas, alta moral o espíritu de equipo, disposición a tolerar frustraciones o sufrimientos en honor al logro, capacidad de escuchar y ser influenciado por los compañeros de curso y profesores, compromiso con el logro y éxito de los demás

Los esfuerzos individualistas y competitivos, llevan a una falta de confianza interpersonal, comunicación poco profunda y poco aguda, egocentrismo, monopolio de la verdad, visiones estereotipadas de las personas y las cosas, percepciones displacenteras en el encuentro con otros, pérdida de confianza y de capacidad de disfrutar.

EFECTO 3  Dimensión salud psicológica y autoestima.

Los funcionamientos cooperativos y la interdependencia se correlacionan con altos índices de salud psicológica, tales como madurez emocional, ajuste socio emocional en las relaciones, identidad personal fuerte, habilidades para manejar adversidades, competencias sociales, confianza básica y optimismo acerca de la gente.  Además, se ha descrito como factor favorecedor de la fuerza del carácter, autoconfianza, independencia y autonomía.

Por el contrario, el individualismo se correlaciona con inmadurez emocional, dificultades de ajuste social, alienación, auto rechazo, inhibición y desconfianza. La competitividad tiene involucradas actitudes más sanas y menos sanas en términos psicológicos. El funcionamiento cooperativo e interdependencia contribuyen de manera significativa a la autoestima, por sobre los otros dos estilos.

Covington  en 1998  postuló La teoría del valor de sí mismo en la que asume que los esfuerzos por lograr metas reflejan una lucha vital por mantener un sentido de valor y pertenencia a la sociedad que valora mucho la competitividad y hacer las cosas muy bien.

Cuando un individuo adopta metas de experiencia o aprendizaje, define su valor en términos de llegar a ser lo mejor que él puede, sin considerar la dinámica o proceso de desarrollo de los demás como punto de comparación para calibrar su valor. Por lo tanto, logra valorar el trabajo duro y la orientación al éxito de sus esfuerzos. En contraposición a esto, los individuos que adoptan metas de desempeño, definen su valor en términos de hacer mejor que los demás las cosas, valorando en exceso la habilidad y evitando o rechazando  en exceso los fracasos o errores. Y como solo pocas personas pueden ganar, de acuerdo a la teoría del valor de sí mismo, la mayoría de los individuos que buscan metas de desempeño tienen más baja autoestima que los individuos que buscan metas de dominio de un tema por experiencia y práctica (ser maestro o experto ).

Por su parte, la teoría de la autoaceptación ( Johnson y Johnson, 1989 ) indica que la autoestima está primordialmente determinada a partir de procesos de autoaceptación o de autorechazo. La autoaceptación se basa en percepciones internalizadas del sí mismo de ser considerado por los demás como alguien conocido y aceptado como uno es, incluyendo percepciones internalizadas de éxitos mutuos y una evaluación favorable de uno mismo en comparación con los pares.  En el proceso de rechazo ocurre que el niño no quiere ser conocido, o cree ser insignificante para los demás, percibe bajo éxito y desempeño en comparación con otros, realizando una generalización de atribuciones de evaluación negativa con respecto a sí de fuente interna y externa, sumado a experiencias de rechazo o desaprobación activa o pasiva de  parte de otros. Ser valorado por los demás como producto de admiración por triunfos competitivos genera una capacidad de valoración y autoaceptación de inferior calidad que percibir la valoración externa fundada en admiración y estima frente a la capacidad de mutualidad desplegada, que tiene que ver con el altruismo, el amor y la capacidad de gestionar positivamente conflictos.

La interdependencia positiva promueve  una autoaceptación, mientras que el estilo de funcionamiento competitivo e individualista tiende a promover procesos de autorechazo. La autoestima en el modelo competitivo se ancla en exceso en la experiencia de ganar o perder.

Se puede concluir que la modalidad de organización de los procesos interpersonales y de aprendizaje incide significativamente en el desarrollo de la personalidad. La cooperación hace una diferencia en las interacciones, en las relaciones humanas, en el desarrollo personal, en el logro de metas y desarrollo de capacidades,  finalmente en la felicidad y la realización de las personas y en la salud y bienestar de las comunidades

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