NIÑOS SIN COLEGIO POR RAZONES PSICOLÓGICAS.

Según la encuesta Casen se calcula que existen 149.000 niños, niñas  y jóvenes fuera del sistema escolar.

En nuestro país, existe una población importante de estudiantes que están fuera del sistema escolar por razones psiquiátricas y psico-emocionales. Se trata de una realidad bastante invisibilizada y frente a la cual hay escasas o insuficientes políticas públicas. Según estudios epidemiológicos, alrededor de un 15% de la población adolescente presenta patología psiquiátrica (Dr. Vicente, 2012). Según la encuesta Casen se calcula que existen 149.000 niños, niñas  y jóvenes fuera del sistema escolar, muchos de ellos debido a trastornos psiquiátricos. Según datos del Ministerio de Educación basados en la última encuesta Casen, se ha detectado que un 2,9 % de los escolares entre 14 y 17 años, abandonan o desertan del sistema escolar regular, lo que equivale a 26.000 estudiantes, solo de enseñanza media. La historia y causa por la cual alumnos han abandonado la escuela es variada, sin embargo en general se va dando un proceso y trayectorias marcadas por el fracaso, un sentimiento que se asocia a cuadros psiquiátricos o emocionales y a dificultades del ambiente para responder apropiadamente a las necesidades de los alumnos y lograr retenerlos en el sistema.  Esta realidad se expresa en diversos trastornos, tales como cuadros depresivos, conductuales, ansiosos, psicóticos, entre otros,  que afectan el desarrollo psicológico, cognitivo y social, siendo generadores de un fuerte impedimento para someterse a las exigencias propias de la escolaridad regular. Dentro de las dificultades asociadas a estos trastornos, podemos consignar restricciones en las capacidades de atención, concentración y memoria, junto con una disminución de funciones ejecutivas y de regulación emocional.

Los trastornos psiquiátricos en niños y jóvenes requieren de sus familias y de las instituciones educativas un abordaje que responda a sus necesidades y les provea la contención necesaria para procesar sus angustias y dificultades, de manera de darle continuidad a su escolaridad incluyendo su problemática. Estos  estudiantes necesitan un apoyo especializado en un contexto que promueva la recuperación y les presente desafíos que estén a su alcance. De acuerdo a la ley general de educación, los niños con problemáticas de salud mental, debieran contar con el derecho de recibir del sistema las adecuaciones necesarias de tiempo, currículo, contexto y mediación, entre otras, para atender a sus necesidades educativas especiales.  Por lo tanto, el sistema escolar tiene la tarea de responder a las necesidades de estudiantes con problemas de salud mental, pero esto no siempre es posible debido a las complejidades de sus cuadros clínicos o experiencias emocionales. Pero además esto no ocurre en el sistema escolar regular, debido a que el modelo pedagógico, centrado en una visión normativa y competitiva, y centrado en resultados más que en procesos, no tiene las herramientas técnicas y metodológicas para acoger con efectividad las necesidades de estos alumnos. Esto se traduce en que el sistema escolar somete a estos estudiantes a exigencias para las cuales no están preparados debido a su cuadro clínico.

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Es común, que enfrentados a severas dificultades del estudiante y a la posibilidad de interrupción de la escolaridad, las familias -en conjunto con el colegio- busquen maneras de evitar el quiebre de la vida escolar, a través de soluciones parciales que no resuelven el problema, tratando de mantener una “normalidad” forzada. Estas soluciones tienden a alejarse de las estrategias terapéuticas necesarias o efectivas, con la consecuente agudización del trastorno, ya que el cuadro que el estudiante padece requiere contextos y adaptaciones específicas que están fuera del alcance de una institución educativa. En estos casos, forzar su permanencia en un entorno escolar regular tiene impactos que pueden afectar de forma significativa al estudiante y a su familia, agravando el problema emocional o psicopatología existente. Estas dificultades terminan frecuentemente por generar una salida del Colegio, que suele traducirse en una experiencia de rebote o imposibilidad de reinserción en  el sistema formal y por lo tanto, de invalidación progresiva, que afecta significativamente el desarrollo de identidad y la integración de habilidades sociales y académicas.  En síntesis, ni los estudiantes están preparados para adaptarse al sistema escolar ni el sistema escolar está preparado para adaptarse y responder a las necesidades de estos estudiantes.

¿Qué instancias existen hoy en Chile para abordar esta problemática?

  • En el sistema escolar existen los programas PIE (Programa de inclusión educativa). Si bien este programa permite responder a las necesidades educativas especiales, sin embargo por la complejidad de los cuadros, la respuesta del sistema es insuficiente y el estudiante no logra ser contenido por los profesionales dentro del sistema educativo formal. Lo mismo ocurre para las denominadas escuelas de segunda oportunidad, orientadas mayormente a reinserción de estudiantes que abandonan la escuela por problemáticas sociales.
  • En cuanto a las escuelas especiales; éstas atienden estudiantes que tiene patología crónica y están orientadas  al desarrollo de una autonomía básica basada en una funcionalidad social y laboral, es decir un enfoque más remedial que promotor de un proyecto de vida que favorezca las potencialidades para la vida profesional a futuro. Las escuelas especiales no son una alternativa para los alumnos con trastornos psiquiátricos, porque para muchos de ellos, su patología tiene un carácter transitorio y no compromete de manera permanente su capacidad cognitiva. Estudiar en un colegio o escuela especial no le permite la continuidad de estudios orientados a la educación superior.
  • Home-Schooling, ya sea mediante estudio a distancia o con profesores particulares a domicilio. Los estudiantes se inscriben en la oficina provincial de educación para realizar validación de estudios mediante exámenes libres. Sin embargo,estos exámenes, tal como están planteados, no son una real solución para ellos. Los decretos que regulan este instrumento no incluyen ninguna condición específica para atender a sus necesidades. Es decir, el mismo examen se aplica tanto al deportista de alto rendimiento como a la joven que acaba de salir de una hospitalización psiquiátrica por intento de suicidio o aquél que tiene una fobia social invalidante. Además, bajo la condición de vulnerabilidad que padecen,  los alumnos sienten que se juegan todo en una sola evaluación, potenciándose la ansiedad y produciéndose frecuentes descompensaciones. Esta situación genera  recurrente reprobación en los exámenes, aumenta el sentimiento de fracaso o incompetencia, intensificándose así el cuadro y la sensación de no tener futuro ni salida a sus problemas. En consecuencia, el sistema no sólo no responde a sus necesidades, sino que los excluye y los pone en una condición en que, mediante los exámenes libres, viven una doble victimización o maltrato.
  • Finalmente existen las aulas hospitalarias, que permiten dar continuidad educativa a pacientes post- hospitalizados, pero por infraestructura, especialización profesional, por su modelo de intervención y por estar dentro de un hospital, representan una solución parcial y limitada a las necesidades de los estudiantes.

En términos generales, se podría concluir que actualmente no hay una solución real y efectiva en el sistema formal de educación, que integre las necesidades de apoyo psicológico y pedagógico para esta población de estudiantes con patología psiquiátrica y por lo tanto  no existe verdadera inclusión para este grupo de niños y adolescentes.  En estos casos resulta terapéutico salir del sistema formal hacia un modelo de escolaridad con una orientación psicopedagógica, centrado en sus necesidades, que permita minimizar el estrés y potenciar los recursos del alumno, utilizando conocimiento técnico especializado en el ámbito psicopedagógico y psicológico.

En respuesta a esta problemática se creó el Centro de Aprendizaje Cooperativo, una institución educativa-terapéutica que aborda la escolaridad en estudiantes con cuadros psiquiátricos, desarrollando una  intervención orientada a dar continuidad a sus estudios en un contexto protector y contenedor, logrando fortalecerse y reinsertarse al sistema escolar de manera efectiva. Con la intervención se favorece la habilitación escolar que permite continuidad en lo social y académico y reinserción en el sistema escolar. La experiencia brinda calidad de vida al estudiante y su familia. Nuestro modelo responde a una pedagogía terapéutica y cooperativa,  en la que se acompaña al estudiante respondiendo de manera especializada a sus necesidades. La intervención tiene tres objetivos: promover identidad positiva, autoeficacia y conexión positiva con los demás.

En nuestro trabajo durante  8 años hemos atendido a más de 150 estudiantes con patología psiquiátrica, que en su mayoría, se beneficiaron significativamente de esta intervención psicopedagógica. Se puede concluir que una intervención psicológica-pedagógica de habilitación escolar logra tener un impacto positivo en la estabilización  de los cuadros psiquiátricos que padecen los estudiantes, permitiéndoles dar continuidad a su desarrollo en distintas área. La experiencia de aprender en un contexto cooperativo que promueve vinculaciones interdependientes, confianza, responsabilidad y autoevaluación constante,  tiene como resultado  fortalecer la personalidad, generar un sentido de validación personal, recuperar el optimismo y la confianza en sí mismo, favoreciendo una proyección positiva hacia el futuro.

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