VIDA ESCOLAR: EL CAMINO NO ES FÁCIL 1

Las demandas escolares y las competencias necesarias para responder a ellas.

El espacio escolar es un entorno que tiene una preponderancia fundamental en el desarrollo de la salud mental de niños y jóvenes, pudiendo ser un espacio promotor y protector, ser ocasión de alcanzar muchas metas y lograr muchas satisfacciones, o bien representar un factor de riesgo, ser fuente de frustraciones, afectar el desarrollo social, la autoestima, generar sentimientos de daño, fracaso o inadecuación.

La realidad escolar representa un contexto complejo por ser multisistémico y poner en juego distintas áreas de la personalidad del estudiante,  Desafiando a los niños/as  y jóvenes a desempeñar y demostrar una serie de competencias o comportamientos que pueden ser funcionales a la adaptación al sistema, pero que en ocasiones no necesariamente favorecen  la salud mental. El contexto escolar genera demandas en múltiples dimensiones:

  1. Demandas sociales que incluyen inclusión grupal, estatus y validación social entre pares, demostrando un nivel mínimo de dominancia para ser respetado. Atractivo social, habilidades de comunicación, capacidad de participación y demostrar confianza en sí mismo, un nivel mínimo de empatía y simpatía.
  2. Demandas académicas: comprender contenidos progresivamente más complejos y demostrarlo en contextos evaluativos estresantes. Usar funciones corticales superiores, tales como percepción, memoria, atención-concentración, y habilidades ejecutivas tales como planificación, organización, orden, adquisición de hábitos,  todo en función de aprendizajes eventualmente no significativos. Muchas veces estos esfuerzos se realizan solo por la exigencia adulta y  cumplir con las expectativas parentales o bien por un supuesto próximo premio de reconocimiento al mérito o las notas, muchas veces sobrevaloradas y consideradas como el indicador más definitorio de capacidad cognitiva e inteligencia, que termina definiendo la autoestima del estudiante.
  3. Demandas de auto-regulación: controlar el comportamiento, regular emociones, ajustarse a normas, postergar necesidades e impulsos, expresar adecuadamente las emociones, tolerar largas horas de trabaja en sala.
  4. Otras demandas emocionales, psicológicas y sociales, relacionadas con manejo de ansiedades, ansiedades frente a ser evaluado, ansiedades asociadas al temor a la exclusión, ansiedades de separación, asumir procesos de diferenciación con respecto a los padres. En la adolescencia incluye también el desarrollo de una identidad valorada, integración de la psicosexualidad, duelo por la pérdida de la infancia, inclusión en grupos de pares, entre otros procesos.

Importancia de las competencias psicosociales o habilidades para la vida.

Para gestionar estas demandas se ponen en juego competencias psicosociales o habilidades para la vida, que se relacionan con y favorecen el desarrollo de autonomía, autogestión, autoafirmación y  vinculación colaborativa con los demás. En 1993, la Organización Mundial para la Salud  (OMS) definió 10 habilidades para la vida:

  • Autoconocimiento: destreza para identificar y tomar conciencia de los rasgos que dibujan nuestra personalidad, de todas aquellas dimensiones psicosociales que nos caracterizan y nos hacen singulares.
  • Empatía: capacidad para ponerse en el lugar de las demás personas para, desde esa posición, sintonizar con sus sentimientos y emociones, y actuar para ayudarlas a superar experiencias negativas,
  • Comunicación asertiva: habilidad para expresar opiniones, sentimientos, decisiones, etc., de manera apropiada al contexto en el que se vive y a las personas con las que se entra en relación.
  • Relaciones interpersonales: competencia para interactuar de manera positiva con las demás personas, favoreciendo procesos de colaboración enriquecedores para todas las partes.
  • Toma de decisiones:capacidad para construir las decisiones cotidianas a partir del reconocimiento de las variables en juego, la identificación de las opciones disponibles, la asunción de las decisiones consideradas más efectivas y la valoración posterior de los resultados.
  • Solución de problemas y conflictos:destreza para afrontar de manera constructiva los conflictos inherentes a la vida humana que afectan a las personas y las comunidades, así como las dificultades de diversa naturaleza.
  • Pensamiento creativo: destreza en la que se materializa uno de los procesos de pensamiento que nos permiten explorar respuestas innovadoras a las necesidades de cada momento y situación vital.
  • Pensamiento crítico: capacidad para cuestionar experiencias e informaciones sin asumir pasivamente criterios ajenos. Esta habilidad es uno de los principales motores de la mejora personal y social.
  • Administración emocional: destreza necesaria para reconocer y gestionar de manera positiva las emociones y los sentimientos, tanto los propios como los de aquellas personas con las que nos relacionamos.
  • Administración del estrés: capacidad para reconocer las fuentes que subyacen a las tensiones y el estrés que afectan a nuestra vida cotidiana, y de actuar positivamente sobre ellas para superarlas o, cuando menos, compensar su impacto.

 

Otras funciones psicológicas necesarias.

 Importancia de la modulación del diálogo interno: Para el enfrentamiento de las ansiedades y desafíos, el niño/a o adolescente recurre a sus competencias adaptativas y a su repertorio de estrategias de resolución de problemas. Todo esto administrando ansiedades y pensamientos que se hacen presentes en su conciencia en el proceso de dar respuesta a la demanda ambiental. En esta dinámica, el tipo de diálogo interno juega un papel muy importante en el logro de una respuesta adaptativa exitosa. El diálogo interno representa la conversación que hace un individuo consigo mismo acerca de sus vivencias y de su experiencia con el ambiente. Existen personalidades en los que el diálogo interno tiende a ser pesimista, con locus de control externo y no modificable,  en otros, el diálogo es rígido sin apertura a un pensamiento divergente; en otros, el diálogo es pobre, apareciendo comportamientos poco reflexivos. Hay diálogos basados en fantasías catastróficas, que activan angustias que interfieren o bloquean las posibilidades de lograr respuestas adaptativas. Es síntesis, el diálogo interno es un gran protagonista del logro de una respuesta apropiada al medio. Es fundamental educar a un diálogo interno que favorezca el optimismo y la orientación a la resolución de problemas. Diálogos internos pesimistas o autocríticos son precursores de estados depresivos.

 Necesidad de desarrollar la capacidad de mentalización.  Para poder tener una respuesta apropiada a las demandas del ambiente se requiere desarrollar una progresiva capacidad de tomar conciencia del entorno y de sí mismo. A esta función se le llama capacidad de mentalización, es decir, representarse mentalmente la experiencia en términos emocionales y de conceptualización, poder interpretar los datos de la realidad interna y externa. Esto se traduce en saber leer apropiadamente estas realidades y tomar contacto con ellas. Hay personas que simplifican demasiado las cosas y otras que se “enrollan” demasiado, hay quienes son más objetivos para ver las cosas y otros son sesgados en sus interpretaciones, dejándose llevar por sentimientos sin procesar. Se trata entonces del procesamiento de la experiencia, procesamiento que es perceptivo, ideacional y emocional. La mentalización es la base del desarrollo de la conciencia de sí mismo. Dificultades en la mentalización genera que angustias y sentimientos de malestar que no logran ser procesados se vuelvan crónicos, afectando la salud mental.

Cuando una o más de estas funciones o habilidades para la vida no se desarrollan o no se ponen en práctica, se resiente la salud mental, ya que el niño/a o adolescente no puede acceder a experiencias fundamentales para el desarrollo de su identidad, sentido de eficacia personal y vinculación positiva e interdependiente con los demás.

 

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