VIDA ESCOLAR: EL CAMINO NO ES FÁCIL  2

DESARROLLO Y VIDA ESCOLAR: EL CAMINO NO ES FÁCIL  2

Mi hijo/a  no lo pasa bien en el colegio: ¿Qué le estará pasando?.

Cuando un estudiante presenta problemas en el Colegio aparecen varias señales: no lo vemos motivado, lo vemos ansioso, evitativo de lo escolar, no llega feliz del Colegio.  Se queja a menudo del sistema, de los profesores o de sus pares, o bien se vuelve retraído, cabizbajo, se encierra en su pieza o se evade de su inconfesado malestar mediante juegos y pantallas.

Si los padres se dan cuenta de que su hijo no lo está pasando bien en el Colegio, deben abrirse a entender que seguramente está viviendo alguna situación que es compleja y frente a la cual ya ha desarrollado varias estrategias de solución, probablemente ineficaces.  Es decir, ha realizado esfuerzos infructuosos por manejar la situación, defenderse o al menos ponerse a salvo de una temida o rechazada mala experiencia que compromete su identidad, su imagen frente a los demás o frente a sí mismo.

Lo primero que se debe hacer es tratar de lograr una comprensión de la situación, siempre a partir de una actitud que se ha descrito como “mente de principiante”, y no con actitud de mamá o papá desesperado por salvar a su hijo. La “mente de principiante” supone no partir de prejuicios, dejar de lado las propias ideas o creencias y preguntar de manera no ansiosa sobre cómo ve su hijo la situación, qué siente, qué cree que pasa, explorando los sentimientos, los temas importantes que para él están en juego, los temores que circulan. Evitar el “deber ser” es muy importante, los juicios, las críticas y reproches. Es fundamental validar la forma de ver las cosas del hijo. Se trata de acompañar al hijo a lograr una interpretación de lo que le pasa.

Para entender a su hijo, puede tratar de identificar qué área de su desarrollo está comprometida y qué habilidad que se requiere puede estar interferida. Conversar sobre los problemas alivia el dolor o malestar porque el niño o adolescente siente que puede compartir su carga con alguien que se interesa por él y a quién le importan sus problemas. Además encuentra contención en esa persona y de alguna manera alivio a sus angustias o sentimientos en conflicto.

Este acompañamiento y diálogo es la ocasión para los padres de potenciar el uso de las habilidades para la vida: Identificar el problema y la habilidad que está en juego, favorecer la mentalización y dar al estudiante un mayor sentido de control de la situación, lo que debe ser acompañado por una actitud de incentivar diálogos internos constructivos, en los que se use pensamiento crítico y creativo.  Mediante este diálogo se favorece la ejercitación para la solución de problemas y toma de decisiones y se fomenta el autoconocimiento y la empatía consigo mismo, pudiendo entenderse, aceptarse o perdonarse si es necesario. El diálogo debe ser contenedor y promotor. Contener significa estar al lado del estudiante, en su misma vereda, ayudar a descubrir opciones, significa compartir los sentimientos sin abrumarse, conectarse comunicando esperanza. Diálogo promotor es aquél que ayuda al estudiante a explorar alternativas y  encontrar por sí mismo soluciones y respuestas a sus necesidades y problemas.

En ocasiones esta exploración no logra esclarecer lo que puede estar pasándole al niño o adolescente. Se evidencian sentimientos confusos, invasivos, paralizantes, que no responden a una lógica causal, que no logran ser contenidos por la razón, ni por la mediación empática de un adulto que comprende y apoya. En esos casos puede tratarse de un cuadro psiquiátrico de características complejas o delicadas, que requieren de un apoyo especializado. No es conveniente retardar el pedido de ayuda ni menos minimizar la problemática. No gestionar una ayuda especializada a tiempo puede generar problemáticas que se mantengan en el tiempo y hagan difícil la continuidad escolar o al menos una experiencia escolar significativa y validante.

 

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