VIVENCIAS Y EXPERIENCIAS DE NIÑOS SIN COLEGIO.

La prevalencia de problemáticas de salud mental entre niños y adolescentes chilenos alcanza alrededor un 38% % de la población, 33.5% para hombres y 43.3% para mujeres (1).

En cuanto a la deserción escolar en Chile, según datos del Ministerio de Educación basados en la última encuesta Casen, se ha detectado que 3,9% de escolares con dificultades severas para mantenerse ajustados en el sistema escolar. Se trata de unos 149.000 niños y jóvenes entre 6 y 21 años, de una población total de unos 3,8 millones de jóvenes en este tramo etáreo. (2). La historia y causa por la cual alumnos han abandonado la escuela es variada, sin embargo en general se va dando un proceso y trayectorias marcadas por el fracaso, las consecuencias de la psicopatología y las dificultades del ambiente para responder apropiadamente a las necesidades de los alumnos y lograr retenerlos en el sistema.

El niño o adolescente con un trastorno psiquiátrico en curso, tal como un cuadro depresivo, bipolar, trastorno de alimentación, ansioso severo o asociado a un trastorno de personalidad, presenta un estado de malestar emocional que genera una interferencia significativa para desenvolverse y responder a las demandas o requerimientos del funcionamiento escolar regular. Esta interferencia va creando un deterioro funcional que afecta sensiblemente los resultados académicos, el ajuste a las normas y conductas esperadas, la vinculación con compañeros, la disposición a seguir la clase y cumplir con tareas, y los procesos de atención concentración. Se va generando un cuadro progresivamente más severo y complicado, afectándose el funcionamiento social, la estabilidad emocional, la autoestima y auto concepto y el equilibrio en las relaciones familiares.

El estudiante va entrando en una desorganización progresiva, vivenciando marcados sentimientos de fracaso, ambivalencia con respecto a la vinculación con el colegio, sentimientos de indefensión o vulnerabilidad, baja autoeficacia y una marcada tendencia a la evitación de estímulos que representen para él evaluación, exposición a sus dificultades o estrés. Las manifestaciones del problema del alumno, ya sea fracaso académico repetido, desregulación emocional o incompetencia social, van activando una dinámica de marginación, con un claro sentido de inadecuación, que intenta ser negado o no reconocido, activándose intensas defensas, predominando los funcionamientos evitativos, dependientes y oposicionistas. Finalmente se hace inviable sostener la escolaridad y el alumno la abandona o se interrumpe por indicación médica o el Colegio determina que no puede mantener la escolarización del alumno.

“Otras variables que determinan la aparición de este cuadro son las dinámicas pedagógicas centradas en ensalzar la competitividad o el individualismo en el trabajo académico, profesores con insuficientes destrezas y habilidades de relación interpersonal, en especial, poco empáticos, con modelos de socialización rígidos basados en la imposición del poder con estilos castigadores o inculpadores”.

En la interacción entre el niño o joven portador de la patología y el contexto escolar, se produce un dinamismo muy determinante para la aparición o agudización de patologías psiquiátricas y el desarrollo de estados emocionales incompatibles con la salud mental. En muchas ocasiones los factores de riesgo individual no se hubieran materializado en factores gatillantes de no mediar determinadas interacciones o experiencias escolares no facilitadoras. Tal es el caso del Bullying, el rechazo y exclusión social por parte de pares o el fracaso académico repetido por falta de implementación por parte de los colegios de programas de apoyo a niños y adolescentes con necesidades educativas especiales. Otras variables que determinan la aparición de este cuadro son las dinámicas pedagógicas centradas en ensalzar la competitividad o el individualismo en el trabajo académico, profesores con insuficientes destrezas y habilidades de relación interpersonal, en especial, poco empáticos, con modelos de socialización rígidos basados en la imposición del poder con estilos castigadores o inculpadores, lo cual impide establecer vínculos que permitan a los alumnos con dificultades confiar en que tienen apoyo por parte del profesor. Una insuficiente formación en relaciones humanas y promoción del desarrollo juvenil impide que el profesor cumpla a cabalidad su misión formadora de personas, ayudando a los jóvenes a descubrir quiénes son, su valor personal y capacidades más allá de las dificultades evidentes, emocionales, sociales o académicas. Sentirse validados y valorados por los profesores al enfrentar sus dificultades, angustias y sentimientos de fracaso puede hacer una diferencia en la evolución del cuadro emocional del alumno, permitiendo descubrir opciones para superar dificultades en etapas en que aún se pueden revertir ciertos procesos.

Ricardo Musalem

Psicólogo y director del Centro de Aprendizaje Cooperativo

Notas bibliográficas
  • Vicente B, Saldivia S, De la Barra F, Melipillán R, Valdivia M, Kohn
    “Salud mental infanto-juvenil en Chile y brechas de atención sanitarias”... Rev. méd. Chile vol.140 no.4 Santiago abr. 2012
  • Deserción escolar en Chile: 149 mil niños y jóvenes no asisten a la educación formal. Ver publicación

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